• “LA ORGANIZACIÓN” El joven periodista Carlos Maticorena Silva casi no podía ocultar su angustia mientras aparentaba observar los afiches de las películas que anunciaba el cine Ideal, ubicado en la calle Orbegozo, a pocos metros de la Plaza de Armas de la ciudad de Trujillo. Estaba inquieto y sentía miedo, disimuladamente acariciaba la pistola alemana Parabelum, arma emblemática de los oficiales del III Reich, que ocultaba en sus ropas. El periodista, cuyo alias era Salvador, era uno de los siete integrantes del Grupo de Acción Política GAP “Salvador Allende”, célula revolucionaria que formaba parte de la ORGANIZACIÓN, más conocida como LA ORGA. El GAP “Salvador Allende” tenía como misión tomar las instalaciones de Radio Nacional del Perú-filial Trujillo, que ocupaba los ambientes remodelados de una típica casona trujillana de la cuadra cinco del céntrico jirón Pizarro, dentro del plan que la ORGA había planificado para el paro nacional del 19 de Julio de 1977, convocado por la CGTP, SUTEP, CITE y la CTRP. • LA “ORGA” La ORGA era un movimiento revolucionario conformado por algunos oficiales velasquistas del Ejercito Peruano y políticos de la izquierda nacional, cuyo principal objetivo era derrocar al General Francisco Morales Bermúdez de la Presidencia de la Republica. Once meses atrás, Morales Bermúdez había encabezado un golpe en la ciudad de Tacna que culminó con la renuncia del general Juan Velasco Alvarado a la jefatura del Gobierno Revolucionario, que se instauró el 3 de Octubre de 1968 con la caída del gobierno de Belaunde Terry. Velasco lideró una pacífica revolución nacionalista que terminó con la oligarquía, inició una serie de reformas, siendo quizá la más importante la agraria, que bajo el lema: “Campesino el patrón ya no comerá más el pan de tu pobreza”, entregó los grandes latifundios a los trabajadores agrarios. Agitado y malhumorado, Alfonso Tealdo, director del diario El Comercio, ingresaba esa mañana del 19 de julio a su despacho. Se sentía raro, ajeno en ese recinto. El escritorio, el sillón, no le pertenecían, la omnipresencia de los Miró Quezada era evidente. El derechista periodista había sido designado por el dictador Morales Bermúdez como director del decano de la prensa nacional. |
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